sábado, 9 de mayo de 2009

¿Por qué nos vuelve locos?


Pocos alimentos suscitan tantas pasiones como el chocolate. No se equivocaron los Mayas al considerarlo bebida de dioses y destinarlo a agasajar a deidades y reyes. Sin embargo las cualidades nutricionales del alimento preferido de los niños siempre han estado rodeadas de un halo de escepticismo que ha hecho restringir su consumo a ocasiones especiales. Pero aunque es cierto que el chocolate es rico en azúcares y grasas, tampoco debemos olvidar que presenta un interesante contenido en vitaminas, además de potasio, magnesio, calcio y hierro.
Su intenso aroma y su sabor, unido a la mezcla de azúcares y grasas que lo compone, hacen de él un placer para todos los paladares. Pero además del mero disfrute de su ingesta, el chocolate tiene también otros efectos. Sin entrar en las propiedades curativas que se le atribuyen, no cabe duda que el simple hecho de consumir un alimento deseado, como es el chocolate, disminuye el estrés. También se ha demostrado el poder tonificante de algunas sustancias contenidas en él como la cafeína, la teobromina o la serotonina.


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